30 años de la Convención de los derechos del niño

30 años de la Convención de los derechos del niño …

… y la mitad de la población infantil sufre pobreza e indigencia

Celebrar la Convención de los derechos del niño puede admitir múltiples lecturas.  Aquella que valora los avances institucionales y jurídicos que aporto este instrumento ejemplar de derechos humanos: la conceptualización de los niños hoy, como niños, niñas y adolescentes, como sujetos de derechos, con capacidad progresiva reconocida según su grado de discernimiento. Y que destaca la obligación de los estados y la corresponsabilidad de la sociedad toda para  escuchar la voz de los chicos, para  garantizar el acceso a sus derechos, algunos de los cuales encuentran todavía serias resistencias.

Esta visión se ha incorporado a la legislación vigente, en todo el mundo; en Argentina en la ley 26061 y en el reciente Código Civil del 2015.

Desde otra perspectiva señalamos que llegamos a este Aniversario con la mitad de la población infantil de nuestros países sumergida en la pobreza y en la indigencia. Es ineludible evocar aquí aquella célebre frase de Eduardo Galeano, en la introducción de Las Venas Abiertas de América Latina, “120 millones de niños se agitan en el centro de la tormenta” en la cual analizó los mecanismos de despojo y de dependencia con los países centrales como las causas estructurales de tanta inequidad.

Medio siglo después, a pesar de los avances institucionales y jurídicos de los tratados internacionales de derechos humanos, la CEDAW y la CDN, la CEPAL denuncia para América Latina y el Caribe que 73 millones de niños y niñas viven en la pobreza y en la indigencia.

Y en Argentina el INDEC, la UNICEF y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA coinciden en que más de la mitad de nuestra población infantil crece con sus derechos básicos vulnerados, con dificultades para el acceso a la educación inicial, con graves problemas de malnutrición, y condiciones de hacinamiento y deterioro en la vivienda familiar, entre otras múltiples violaciones de derechos.

En el país que tiene el maravilloso potencial de poder alimentar a 400 millones de personas, cientos de miles de habitantes sufren hambre y otros problemas derivados.  La gran política pública anunciada por el próximo gobierno popular es la puesta en marcha del Consejo Federal Argentina contra el hambre, hecho que rebela la gravedad de la situación social existente.

Las venas abiertas de América Latina vuelven a sangrar, en Ecuador, en Chile, en Bolivia donde los avances sociales conquistados ahora sufren la peor expresión de odio racial, en un golpe de estado que repudiamos y nos estremece.

Celebrar la Convención de los derechos del niño es entonces luchar por la plena vigencia de los derechos humanos, de la participación ciudadana, de la interculturalidad, es generar políticas públicas para reducir los abismales niveles de desigualdad y de violencias que nos atraviesan. No es la retórica de derechos. Es acción y denuncia.  Por eso celebramos, por eso luchamos.

María Elena Naddeo especialista de la Defensoría del Pueblo CABA – Copresidenta APDH