«La energía es un derecho humano, un bien social y asegurar su abastecimiento es un problema de todos», concluye el ingeniero Agustín Arbor González. Aquí analiza, además, el impacto de Atucha-II en la matriz energética y el futuro de la generación nuclear en nuestro país.

atucha

Por Ing. Agustín Arbor González*

Atucha-II dejó de ser un proyecto de futuro incierto para transformarse en la realidad actual, una central nuclear produciendo energía eléctrica para alimentar a la matriz electro-energética nacional. Ha sido un desafío enorme de la empresa estatal Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NA-SA) y sus trabajadores, sus recursos humanos, su capital intelectual que, tras la desaparición del proveedor de este reactor del mercado internacional (Siemens – KWU), tomó bajo su responsabilidad la terminación del proyecto.

Fue un desafío trascendente que llevó años de arduo trabajo. Coadyuvaron en el proyecto profesionales, técnicos, asistentes, operarios, etc., de diferentes sectores del quehacer nuclear. También merece ser resaltado lo realizado por la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) y su plantel en este proyecto. Son los trabajadores de la actividad nuclear nacional los que, a lo largo de los 64 años de vida que tiene esta actividad en nuestro país, pese a nuestros vaivenes, han colocado a la Argentina entre los 10 ó 12 países más desarrollados del mundo en este campo estratégico de la ciencia y la tecnología.

Se debe destacar que se trata del logro más importante de las últimas décadas en el campo nuclear argentino, logro que fue posible gracias al apoyo dado, y sostenido en el tiempo, por el Gobierno Nacional, a partir de la decisión tomada por el entonces Presidente Néstor Kirchner y el Ministro Julio De Vido y continuado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El tipo de reactor, de la Central Nuclear Atucha-II, es de recipiente de presión. Tiene una potencia eléctrica bruta de 745 MWe y neta de 692 MWe. Utiliza uranio natural como combustible y agua pesada (D2O) como moderador y refrigerante. Estos suministros esenciales se producen en nuestro país. El agua pesada se elabora en la PIAP (Planta Industrial de Agua Pesada) de Arroyito, Neuquén. El dióxido de uranio se produce en DIOXITEK S.A., Córdoba, a partir de concentrado de uranio importado debido a que lamentablemente se discontinuó la producción nacional de Sierra Pintada en San Rafael, Mendoza. El combustible nuclear se elabora en la planta de CONUAR (Combustibles Nucleares Argentinos), ubicada en el Centro Atómico Ezeiza, provincia de Buenos Aires. Estas empresas pertenecen a la familia de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), organismo madre, señero en el desarrollo nuclear argentino.

Hasta hace pocos meses atrás disponíamos de dos centrales nucleares en operación: 1) la Central Nuclear Atucha–I, de recipiente de presión, denominada recientemente por Ley “Presidente Juan Domingo Perón”, con una potencia bruta/neta instalada de 363 MWe y, 2) la Central Nuclear Embalse, de tubos de presión (tecnología CANDU), con una potencia bruta/neta instalada de 648 MWe. Ambas centrales constituían una potencia eléctrica nuclear instalada de poco más de 3,2%. Con la puesta en operación de Atucha–II, denominada recientemente por Ley “Presidente Dr. Carlos Néstor Kirchner”, la potencia eléctrica nuclear instalada pasa a ser 5,7% aproximadamente, en la matriz eléctrica nacional, y la energía eléctrica generada de origen nuclear será de algunos puntos más, 8% aproximadamente, como consecuencia de la alta performance que tienen este tipo de centrales de generación.

El futuro cercano de la generación nucleoeléctrica

A fines del año 2009 se promulgó la Ley 26566 mediante la cual, además de ratificar la terminación de Atucha-II, se decide realizar la extensión de vida útil de las centrales nucleares Atucha-I y Embalse, la construcción de la cuarta central nuclear, todas bajo la responsabilidad de NA-SA, y la del reactor CAREM de 25 MWe, prototipo de diseño nacional, a cargo de la CNEA.

La Asociación de Profesionales de la CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN) tuvo una activa participación, junto a otras organizaciones (FeTERA, Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina; AATN, Asociación Argentina de Tecnología Nuclear; SAFIM, Sociedad Argentina de Física Médica), en la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados proponiendo varias mejoras en el proyecto de ley, algunas de las cuales fueron incorporadas.

En enero del presente año la Central Nuclear Embalse cumplió 30 años de operación y en marzo de este año la Central Nuclear Atucha-I cumplió 40 años de operación. La performance de las dos centrales ha sido muy bueno a lo largo de estas décadas a tal punto que ocuparon varias veces los primeros puestos en el mundo. Ambas centrales están encarando los respectivos proyectos de extensión de vida útil para continuar operando durante 20 a 30 años más, tal como lo establece la ley arriba mencionada.

Argentina decidió que la cuarta central nuclear sea del tipo Embalse mejorado porque nuestro país está en muy buenas condiciones para hacer una central nuclear de este tipo, o sea de tubos de presión, debido a que la ingeniería y la mayoría de los componentes (nucleares y no nucleares) se pueden hacer en el país, lo que implica mayor trabajo calificado argentino. Además, esto nos posibilita “tender un puente tecnológico” que nos permitiría ir, a futuro, rumbo a los reactores de uranio enriquecido, posibilitando así que la industria nacional se prepare para ser una importante proveedora de ingeniería, componentes y suministros de este tipo de nuevas centrales nucleares.

Argentina cuenta con experiencia de muchos años en la tecnología CANDU y es propietaria de la misma. Además, produce el agua pesada y el combustible nuclear, que son los suministros esenciales. La empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) será la dueña y el arquitecto-ingeniero, responsable de llevar adelante el proyecto de la cuarta central. La industria nacional será la proveedora mayoritaria y principal.

Recientemente, en línea con lo expresado, nuestro país firmó un acuerdo con China, para la construcción de la cuarta central. El acuerdo se fundamente en dos razones principales: a) el financiamiento y, b) China cuenta con la experiencia de haber construido y puesto en operación, hace relativamente poco tiempo, la central nuclear CANDU más reciente en el mundo, que es la central de Qinshan de 750 MW(e) que incorpora mejoras en seguridad y en producción energética.

Por otra parte la CNEA está llevando a cabo, en el predio de Atucha, la construcción del reactor CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), prototipo de 25 MWe. Se trata de una central, intrínsecamente segura, totalmente nacional (diseño, ingeniería, construcción, fabricación de componentes, etc.) capaz de alimentar a una población de unos 100.000 habitantes.

La Matriz electro-energética nacional

Actualmente la matriz electro-energética nacional se concentra preponderantemente solo en dos fuentes: hidrocarburos (gas y petróleo) e hidráulica. Entre las dos suministran más del 90% de la generación electro-energética nacional y eso no es bueno porque se torna en una matriz endeble. Una matriz es más fuerte cuánto mayor diversidad de fuentes de generación disponga.

Conclusiones

Argentina tiene que utilizar todas las fuentes de energía que posee como recursos propios. Y nuestro país dispone fundamentalmente de hidrocarburos convencionales y no convencionales (en desarrollo), hidráulica y nuclear. Esas son las tres fuentes de generación energética de base más importantes con las que contamos. Después, como complemento y con cierta potencialidad creciente para los años que vienen, está la eólica, pero ésta debe ser pensada como fuente complementaria y no para generación de base. La energía solar está todavía muy en desarrollo y en un estado incipiente, así que prácticamente aún no se la puede considerar.

En la Argentina no tiene que haber una competencia interna entre las distintas fuentes de generación, o dicho con otras palabras, un mayor porcentaje de unas en detrimento de otras fuentes. Deberíamos tender a una matriz electro-energética diversificada con una mejor distribución porcentual de las fuentes de generación, en función de nuestros propios recursos energéticos. Esta matriz podría ser: 30% hidrocarburos, 30% hidráulica, 30% nuclear y 10% otras fuentes de generación (eólica, solar, etc.)

La energía no es una mercancía (commodity) sino que se trata de un bien estratégico sumamente importante y en consecuencia debe ser tratado como política de estado, independiente de los gobiernos que se sucedan. Se trata de un tema de soberanía, sin energía no hay economía posible. Debemos recuperar el autoabastecimiento energético y tener presente que es el pueblo argentino el dueño de los recursos naturales (los energéticos son parte de ellos) y por lo tanto el que se debe beneficiar de estos bienes comunes estratégicos.

La energía es un derecho humano, un bien social y asegurar su abastecimiento es un problema de todos.

*Ex Secretario General de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Actividad Nuclear (APCNEAN).
Secretario de Política Energética y Medio Ambiente de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA).