“La salud es un d54348647cca9e_croperecho humano y no puede estar sometido a las reglas del mercado»

La Producción pública de medicamentos se afianza potenciando la lucha por una mayor soberanía sanitaria. El 14 de julio designaron a las autoridades de la ANLAP, Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, la estructura estatal para garantizar esta política pública.

Por María Elena Cabrejas

Si se sostiene que el medicamento es un bien social y que la soberanía es el poder de decisión de un país, eso en Salud significa poder proyectar políticas estratégicas, que puedan ser ejecutadas sin dependencias externas ni condicionamientos de grupos de intereses concentrados a través de Laboratorios de Medicamentos.

Para difundir los logros más destacados de la batalla que el Ministerio de Salud está llevando a cabo en el tema, se realizó una conferencia en el Colegio Público de Abogados Capital Federal, cuyo título fue «PRODUCCIÓN PÚBLICA DE MEDICAMENTOS», el medicamento como eje de construcción de soberanía nacional. Los expositores fueron el propio Ministro de Salud, el recientemente designado Dr. Daniel Gollán, el Viceministro Dr. Mario Rovere y el Prof. Jorge Rachid.

Plantearon la necesidad del fortalecimiento de la soberanía sanitaria, políticas nacionales de medicamentos, regulación del estado y el medicamento como bien social. También señalaron que, la provisión de medicamentos no puede estar al servicio de políticas de mercado y que, en casos de necesidad, la justicia actúe con criterio humanista y sanitario, en especial en las cautelares, cuando promueven el ensañamiento terapéutico.

Agencia Nacional de Laboratorios Públicos

El 14 de julio designaron a las autoridades de la ANLAP. La creación de esta agencia surge de la ley 26.688 de Producción Pública de Medicamentos en el 2011 y la designación de sus autoridades se realizó a partir de la ley 27.113 en julio de este año. Su función es coordinar el trabajo de los casi cuarenta establecimientos que producen fármacos y dependen de gobiernos provinciales y universidades en todo el país. La agencia articula a los laboratorios públicos con otros organismos que trabajan en desarrollo de fármacos y controles de calidad, como el INTI, la Anmat y el Conicet.

La idea es que haya un actor más en el mercado con la potencia necesaria para evitar la cartelización de las cámaras que engloban a los fabricantes privados. Hoy los laboratorios públicos existentes tienen convenios bilaterales entre ellos, pero la agencia va a optimizar todos los recursos, evitando la superposición de investigaciones y definiendo prioridades de producción, con la soberanía científica y el desarrollo tecnológico como objetivos estratégicos

La iniciativa se inserta en el marco de una decisión regional de avanzar hacia la soberanía en cuanto a producción de fármacos en Sudamérica: hoy, el 90 % de los principios activos que se utilizan en la producción de medicinas son importados de la China o de la India. Sólo en Argentina se gastan 1700 millones de dólares por año en este concepto. En Unasur se proyecta un plan a cinco años para producir estos elementos activos en la región, con el doble objetivo de reducir ese desequilibrio en la balanza comercial sudamericana, pero también de evitar la dependencia.
A partir de la centralización de la planificación de políticas públicas, se buscará aumentar las producciones locales de precursores y la creación de nuevas patentes nacionales, además de centralizar la compra de insumos y activos de forma tal de mejorar la competitividad del sistema público para que incida en el mercado, creando nuevos precios de referencia por debajo de los que ponen los grandes laboratorios, -señalaba Jorge Rachid. Además se aumentará la producción de medicamentos “huérfanos”, que no tienen rentabilidad porque apuntan a enfermedades que afectan a un porcentaje muy reducido de la población.

La Argentina es uno de los países de mayor gasto en salud de la región (10% del PBI), pero también el que mayor porcentaje, dentro de ese gasto, ocupa en medicamentos, más del 30% del total. Un gasto superior a los 4 mil millones de dólares, sin explicación científica alguna. La Industria farmacéutica debe ser regulada en sus precios que hoy son los que originan las mayores ganancias, llegando en casos al 17.000%, entre el costo y el precio al público.

Recuperar la toma de decisiones en salud comienza por la producción nacional de materia prima, hoy 100% importada de China, India, México y otros países. Recuperar soberanía es también efectuar los controles de calidad a los medicamentos importados, como así también centralizar la compra de los de alto costo-baja incidencia, evitando la extorsión económica permanente y el paciente como rehén.

“La Producción Pública de Medicamentos es un importante jugador económico en la macro economía del país, ya que la Argentina tiene desde el recurso humano necesario hasta la tecnología, que nos permite dar respuestas en salud para nuestro país y la región. No existe un medicamento de pobres y otros de ricos, ya que todos los medicamentos cumplen las normas ANMAT, y las materias primas son comunes en todas las marcas conocidas, por lo tanto la PPM es de excelencia y viabilidad clínica acoplada a las “buenas prácticas farmacéuticas”. –agregó Rachid

El medicamento, un bien social

El ministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán, destacó que se está trabajando en el seno de la UNASUR para afrontar «esta problemática de alcance mundial que es el grave drenaje de fondos de los sistemas públicos de salud en la compra de medicamentos de alto costo. Es un problema mundial y todos los países latinoamericanos están en una situación de des financiación de sus sistemas de salud en forma dramática a causa de una enorme transferencia de recursos al sector farmacéutico”, apuntó luego de remarcar que el acceso a la salud «es un derecho humano y no puede estar sometido a las reglas del mercado». Gollán defendió la producción pública de medicamentos y mecanismos de regulación y de financiación de la investigación, desarrollo y producción de nuevos fármacos a precios razonables para poder garantizar el acceso universal a los medicamentos.

El ministro recordó que el «devastador impacto» de esta problemática en los sistemas sanitarios nacionales fue planteado en la última Asamblea Anual de la OMS, en mayo pasado en Ginebra, momento a partir del cual la UNASUR está trabajando para tomar medidas que frenen e impidan la des financiación de los sistemas públicos de salud. «Se trabaja para afrontar un problema que nos afecta a todos y juntos tenemos más fuerza para actuar», puntualizó.

El ministro señaló los pasos que se han dado en los últimos años en la producción pública de medicamentos y explicó que se trata de un proceso de investigación y desarrollo en el que de cinco años para adelante comienzan a verse los resultados. «Estamos trabajando para desarrollar una capacidad propia articulada regionalmente con UNASUR para producir medicamentos».

Algunos ejemplos

Para ilustrar esta problemática se propuso hacerlo mediante ejemplos que demuestran el extraordinario poder de la industria farmacéutica y del complejo médico industrial mundial, que hoy va por los sistemas del estado de bienestar de Europa y otros países .“Cada vez es más clara la diferencia entre una medicina como negocio y la medicina que lucha por la salud como derecho”. Agregó, “este año se presentaron las licitaciones de 150 medicamentos al MSAL, y las diferencias en las ofertas fueron de hasta 2700%, por ejemplo en el Ondansetrón (antiemético para los pacientes con quimioterapia). Entonces nos juntamos con la Secretaria de comercio y redactamos una norma que dice que si a futuro en una licitación se presentan propuestas con cifras exorbitantes, no lo compraremos a esos laboratorios sino que estamos habilitados para ir a buscar propuestas a países extranjeros que mejoren el precio, y funcionó. Hay que regular, “pararse de manos” y defenderse de los mecanismos extorsivos, además el control va a ser cruzado con la secretaría de comercio para poner coto a la cartelización de los laboratorios y a los arreglos con funcionarios que solo llevan a ganancias enormes de estos actores”.
“Si la India no se plantaba frente a la extorsión de” las patentes”, no tendríamos medicamentos para los pacientes con HIV-SIDA y el 90 % de los pacientes en el mundo no estaría vivo hoy”, dijo- Hoy los medicamentos biotecnológicos de alto costo salen un promedio de 800 dólares mientras que todos los demás sumados juntos de costo tienen solo un promedio 18 dólares. La industria farmacéutica mundial hoy está asociada con el sector financiero especulativo.

Un caso emblemático: la pastilla de los 1000 dólares

Y para describir esto el ministro relató un caso emblemático,”recientemente un egipcio descubre una droga, el SOFOSBUVIR, que la pensaba como un retroviral para combatir el sida, pero que no sirvió para eso sino para curar la Hepatitis C. Un laboratorio de investigación se le acercó y le compro la pastilla, que no había tenido casi costo alguno, por 11.000 millones de dólares. El egipcio pasó a ser un millonario y el laboratorio a colocarla en el mercado que, según calculan, vendiéndola a 1000 dólares cada pastilla son 84.000 dólares por paciente, es una “mina de oro”. (Para curar la hepatitis C se requieren 84 pastillas y se cura un 90 % de los casos).

Multiplicando por la cantidad de pacientes a nivel mundial se obtendrían como ganancias cerca de 800.000 millones de dólares. Solo en EEUU podrían vendérselo a los pacientes que pueden pagarlo hasta esquilmarlos. No tuvo costo de Investigación y desarrollo alguno, y pretenden hacer fortunas exorbitantes que llegan al absurdo de matar los sistemas de financiamiento de la salud
“Hoy están tratando de venderlo en el país, no se lo vamos a pagar. Ellos dicen que habría 600.000 pacientes con hepatitis C, son cerca de 50.000 millones de dólares, nos quedamos sin un peso para ninguna otra cosa. Ahora dicen entonces que nos la venderían a 100 dólares en vez de a 1000….sic. Estamos viendo si la compramos a la India, a 11 dólares. Mientras tanto hacen lobby con asociaciones de pacientes y hasta llegaron a ir a los Martín Fierro para presionarnos, a los actores y pacientes les decimos que lo que tienen que hacer es presionar al laboratorio para que baje el precio, que es extorsivo”, afirmó.

“Con los medicamentos de alto costo y baja incidencia, la cuestión roza el absurdo, hay ampollitas que en el tema oncológico llegan a costar 40.000 y hasta 60.000 dólares cada una”. “Hagas lo que hagas, tu presupuesto se lo comen estas empresas. Tienen un muy perfeccionado sistema de marketing, congresos médicos pagos en hoteles y localidades de primer nivel, para convencer a los médicos, y ahora también manejan las ONG de pacientes los compran con propaganda y viajes. La corte suprema de México puso un límite a esto. Aquí nos están llegando cautelares, muchas veces es porque los jueces no saben y creen que se ajusta a derecho. Los intereses son muy pesados”, agregó.
“Con la Producción pública se logra bajar precios, estamos trabajando y es un tema de mediano plazo, se están viendo resultados y les aseguro que vamos por la calidad de estos fármacos por eso el rol de la ANLAP”, afirmó. Y concluyó comentando que se está trabajando además en otros proyectos como el de una norma para introducir modificaciones a la “Ley de Genéricos”, con el fin de eliminar toda sugerencia de marcas comerciales en la prescripción médica. También tenemos otros proyectos como el de la Prohibición de la publicidad de fármacos “.El mercado debe ser regulado fuertemente con más sistematicidad y más estado, el usuario es rehén de la comercialización a veces con su propia vida en riesgo, el medicamento no puede ser un bien de mercado, debe ser un bien social”. concluyó.