El viernes 20 de mayo ILEPOS organizó una interesante mesa-debate sobre la coyuntura actual, centrándose en los aspectos económicos y en las alternativas organizativas y de acción que permitan frenar las políticas de ajuste y obstrucción de derechos que está llevando adelante el gobierno nacional.

Por Florencia Elgorreaga

ParticiINICIATIVA 1paron de la mesa María Elena Naddeo, que introdujo el tema y planteó las necesidades del momento (ver nota aparte), el economista Horacio Rovelli y el secretario administrativo de ATE Capital, Humberto Rodríguez. Haremos una reseña de sus intervenciones, que consideramos valiosas para entender la actual situación.

Rovelli se centró en los aspectos económicos de la política actual. Resumió sus posturas con una frase provocativa: “la economía es sencilla, porque en ella se ven con claridad los intereses de cada sector”. Explicó luego que la Argentina crece cuando el mercado interno se desarrolla. Su producción, por consecuencia su oferta laboral, y en general, el bienestar de la población, está ligado al crecimiento de la posibilidad de consumo y la dinámica del mercado interno.

Esta realidad, comprendida por los gobiernos de corte popular, permitió crecer. Tiene sin embargo una debilidad, la dificultad para la sustitución de algunas importaciones necesarias para la actividad industrial, lo cual puede llevar a un déficit de la balanza comercial, y requiere una búsqueda de soluciones muy afinada.

Sin embargo, expresó, los grandes grupos económicos que acompañan al gobierno actual, lejos de aceptar estos desafíos, proponen un modelo para el que no hay políticas de largo plazo, sino sólo beneficios inmediatos para ellos mismos.

Apuestan a una economía que crezca hacia afuera, achicando el mercado interno y pensando en el mercado externo. Pero son muy pocos nuestros productos que pueden competir internacionalmente. En la mayoría, los costos son altos, comparándolos, p. ej., con China. Sólo la producción agropecuaria y en algunos rubros, las actividades extractivas, pueden competir. Pero este tipo de producción requiere poquísima mano de obra, lo cual lleva a la desocupación, los bajos salarios, el cierre de las pymes, y nuevamente, la caída del mercado interno.

Esto no interesa a los grandes empresarios, cuyo interés es la maximización rápida de las ganancias. Es así que la devaluación resuelta por el gobierno tan pronto como asumió, les produjo enormes ganancias a quienes pueden acumular dólares. Las perspectivas de nuevas devaluaciones hacia fin de año, perspectivas que ya están operando en el mercado de cereales, obligan por otra parte a mantener las tasas desmesuradamente altas, para frenar las corridas cambiarias hacia el dólar. Las tasas actuales del 36% hacen que resulte prohibitivo para cualquier pequeña o mediana empresa tomar crédito, empeorando la situación.

Históricamente, los sectores beneficiados con estas políticas se han hecho más ricos – como ejemplo, Martínez de Hoz y los empresarios que lo rodeaban- con estas bicicletas financieras, extranjerizando la economía. Los cálculos hechos por diversas investigaciones demuestran que hay en el exterior por lo menos 400.000 millones de dólares de empresarios argentinos. Es el Estado el que termina siempre pagando los costos de estas políticas.

Humberto Rodríguez, por su parte,  se refirió a la necesidad de articular economía y política para un proyecto de sociedad y de país que dé repuesta a los sectores populares.

Es necesario, dijo, un armado político que construya conciencia de la realidad y asuma la defensa de los derechos. “Empoderados, pero no uno por uno. Eso no alcanza.”

Hay que repensar la transversalidad propuesta por Kirchner para construir una alternativa. Porque lo que está en disputa es la distribución de la riqueza. El poder quiere volver a los niveles de concentración económica en pocas manos que fue histórico en nuestro país, y por eso nos pega por lo que hicimos bien, no por lo que hicimos mal.

Cuando apuestan al endeudamiento, como ya lo hicieron en la Ciudad, no es porque lo necesiten, sino porque piensan en otros socios y en otros escenarios. Tampoco los despidos del Estado son por razones económicas fundamentalmente. Con eso desarticulan valiosos programas que aseguraban derechos, y por otra parte, apuestan a un disciplinamiento de los trabajadores, a la baja de los salarios, a señales para los empleos privados.

Así es que vetan la ley contra los despidos, pero se habla de un seguro de desempleo de $4.000, con el mismo objetivo. Apuestan a la focalización de las políticas sociales, quitándoles universalidad.

Creemos, dijo, que ATE estuvo a la altura de las circunstancias, logró reincorporar a muchísimos compañeros y compañeras, y estuvo en las grandes marchas cuya culminación fue la del 29 de abril. Pero no queremos marcha tras marcha sin resultados. La unidad intersindical es imprescindible y hay que construirla desde abajo. Ya estamos en conversaciones para unificar la CTA. Hablamos con todos los sectores, es necesario construir una contrahegemonía capaz de ofrecer una oposición con fuerza. El eje deben ser los trabajadores y el ajuste versus los derechos. No queremos internismo ni un planteo “k” o contra “k”.

Algunos logros ya se han tenido, como el cierre de las paritarias nacionales alrededor del 33%, mucho mayor de lo que el gobierno proponía.

Pero hay que insistir en la construcción de alternativas, no queremos la antipolítica del que “se vayan todos”, sino la disputa por el poder, porque la defensa de los derechos es constitutiva de un modelo de país.

Luego de las exposiciones hubo un intercambio de ideas acerca de aspectos económicos puntuales y sobre los avances en la construcción de la unidad sindical.