La autora habla del reconocimiento de la diversidad sexual por parte de los organismos internacionales y la normativa nacional: Los Principios de Yogyakarta y la Ley Nacional de Identidad de Género .

Por María Elena Naddeo

 

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Este año el Observatorio de Género del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Diana Maffía, publicó una versión ilustrada de los Principios.

Por María Elena Naddeo

Durante siglos la cultura hegemónica patriarcal privilegió un modelo de sexualidad excluyente, consagrando como normal, natural y única una “heterosexualidad obligatoria” para el conjunto de la humanidad. Si bien en la Antigüedad hubo otras valoraciones acerca de la sexualidad, las dogmáticas religiosas cada vez más acentuadas condenaron todo tipo de diferencia sexual, remitiéndolas al mundo de lo alienado, de lo perverso y de lo patológico.

Recién en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad de las enfermedades mentales e indicó que debían eliminarse las discriminaciones contra las personas gays y lesbianas, y que estas diferencias sexuales tenían que ser comprendidas como manifestaciones culturales diversas, y en 1990 la Organización Mundial de la Salud ratifica estos conceptos y retira la homosexualidad de la lista de patologías psiquiátricas.

Desde la revuelta de 1969 en Stonewall, hoy recordada como el día del Orgullo Gay, y la resolución de la OMS estableciendo que la “homosexualidad” no constituye una enfermedad, mucho se debatió en los foros y asambleas sobre la diferencia sexual, en particular si el sistema sexo-género constituye una inclinación, una elección, una determinación psicofísica o una combinatoria de las mismas.

Cobra especial importancia que en el año 2006 las Naciones Unidas auspicien el Encuentro de expertos en Yogyakarta, Indonesia donde proclamaron los “Principios sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género”.

Reunidos en la Universidad de Gadjah Mada en Yogyakarta Indonesia del 6 al 9 de noviembre de 2006, expertos convocados por las Naciones Unidas, adoptaron este documento.

El Preámbulo define los conceptos identidad de género y orientación sexual y el articulado desarrolla cada uno de los derechos consagrados en la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, aclarando que los mismos deben ser garantizados a todas las personas sin exclusión y de manera independiente a su orientación sexual o identidad de género. En otros principios se enumeran obligaciones por parte de los estados para remover los obstáculos jurídicos, institucionales, legales y de todo tipo que impiden que la identidad de género o la orientación sexual de los seres humanos se exprese con libertad y sin ningún tipo de restricciones.

En relación al derecho al disfrute universal de los derechos humanos, establecen que: “…Los Estados modificarán toda legislación, incluido el derecho penal, a fin de asegurar su compatibilidad con el disfrute universal de todos los derechos humanos; Emprenderán programas de educación y sensibilización para promover y mejorar el disfrute universal de todos los derechos humanos por todas las personas, con independencia de su orientación sexual o la identidad de género; Integrarán a sus políticas y toma de decisiones un enfoque pluralista que reconozca y afirme la complementariedad e indivisibilidad de todos los aspectos de la identidad humana, incluidas la orientación sexual y la identidad de género.”

Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica

Uno de los principios apunta que “la orientación sexual o identidad de género que cada persona defina para sí, es esencial para su personalidad y constituye uno de los aspectos fundamentales de su autodeterminación, su dignidad y su libertad”. Así como que “ninguna persona será obligada a someterse a procedimientos médicos, incluyendo la cirugía de reasignación de sexo, la esterilización o la terapia hormonal, como requisito para el reconocimiento legal de su identidad de género. Ninguna condición, como el matrimonio o la maternidad o paternidad, podrá ser invocada como tal con el fin de impedir el reconocimiento legal de la identidad de género de una persona. Ninguna persona será sometida a presiones para ocultar, suprimir o negar su orientación sexual o identidad de género”.

Son 29 los principios que profundizan sobre los derechos de las personas LGTB y establece su absoluta capacidad jurídica igualdad con el conjunto de la humanidad.

Avances en Argentina

Sancionada en nuestro país en mayo de 2012, la Ley Nacional de Identidad de Género Nº 26.743, constituye una adecuación integral de estos principios recomendados por Naciones Unidas a la legislación nacional, garantizando la rectificación o inscripción de la documentación personal de acuerdo a la propia percepción de identidad de género, y también las cirugías correctivas del sexo en el sistema público de salud y en las obras sociales.

Las inscripciones en los Registros Civiles se han facilitado y se aplican de manera regular, las cirugías correctivas en el sistema de salud encuentran los obstáculos presupuestarios y de la especialización necesaria, tema que se encuentra en debate y es objeto del reclamo de la comunidad LGBT para su reglamentación.

Es innegable el avance recorrido por el Colectivo de personas gays lesbianas bisexuales y trans. La legislación los reconoce y garantiza el conjunto de sus derechos. Tenemos que abordar en la cultura cotidiana la remoción de los prejuicios que todavía pesan en nuestras sociedades.