No son pocos quienes aconsejan no mezclarse con las hipocresías del diario “La Nación” ni, agregamos, con las hipotéticas lágrimas de cocodrilo de Ángela Merkel, Donald Trump, Barak Obama, David Cameron o Mauricio Macri, si es que las hay.imagen-sin-titulo

Por Mario Elffman y Carlos P. Szternsztejn

Ni con la convocatoria “urgente “a una cumbre europea para dentro de dos o tres semanas. Ninguno de ellos va a alzar su voz porque el primer ministro húngaro diga que con la invasión de las hordas se perderá la civilización cristiana, ni porque Europa vaya readquiriendo los colores pardos del nazismo.

Pero cuidado. Las terribles fotos a muchos les impactan tan dolorosamente porque son de la muerte de un niño blanco,  con su blanca cara y su vestimenta de niño blanco sobre la arena. Las de los niños subsaharianos, cuando aparecen, son simples hallazgos fotográficos.
Quizás eso tenga algo que ver con el hecho de que Uruguay y Argentina parezcan dispuestos a recibir refugiados…sirios. Lo que, por supuesto, es inobjetable.

Con lo que Europa gasta en alzar muros, en controles policiales y militares, en medidas de restricción antihumanitarias y genocidas, bien podría satisfacerse el hambre y la necesidad de fuentes de trabajo africanas. Igual, por mucho que aporte a esos fines, nada serán comparados con lo que previamente les han robado a ellos, los que nos han robado a todo el sur.

Con lo que esos padres de nuestra civilización “cristiana” han gastado y gastan en armamentos y mercenarios, a impulso y siguiendo el ritmo impuesto por los EEUU, se obtendría paz, salud, educación, integración cultural y desarrollo a una escala planetaria.

A nadie escapa por otra parte, que son esos Estados Unidos, buena parte de los países de Europa así como Rusia y China , los principales vendedores de armas a las partes en conflicto, que lo fueron o serán, comportándose como verdaderos mercaderes de la muerte.
Tampoco puede olvidarse que la gran potencia del Norte , se ocupa desde hace tiempo de designar “ejes del mal” o simplemente enemigos de largo aliento o circunstanciales ( Afganistán, Pakistán, Yemen,Libia, Somalía, Eritrea, Irak y sigue la lista) que suelen ser invadidos o bombardeados por ellos mismos o sus aliados como Arabia Saudita, Turquía o Francia la que además envía tropas interviniendo en Costa de Marfil, Tchad, Malí u otros objetivos africanos.

Sigamos haciendo memoria y acordémonos de las tropas y bases militares desplegadas por las naciones “civilizadoras”que encontramos en todos los rincones del planeta desde las pistas de Presidente Estigarribia en Paraguay a las instaladas en varios países europeos o asiáticos como las de Filipinas o Corea del Sur.

Peor aún, esta política se proyecta al futuro como lo indican los planes de construir una nueva base gigantesca en Okinawa donde deberá enfrentar la oposición de la población.

Sin grandes alardes teóricos podemos decir con profundo malestar que más allá del crecimiento y la pobreza, el capitalismo ha entrado en una etapa en la que ha alcanzado,  por su grado de crueldad e inhumanidad sin límites, niveles inimaginables.

Por ello, no admitamos que llorar ante una foto nos emparente con esos cretinos que las ponen en las tapas de sus no menos cretinos medios y engrosemos las filas que en todos los continentes llaman y luchan para terminar no sólo con los dolores contingentes , sino con todo un sistema que liquida vidas y los mejores valores de la hominidad.

No será fácil, pero es posible y sobre todo necesario. Digamos “Ya Basta!!”